DE HUMANO A ASESOR - PERSE
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DE HUMANO A ASESOR

DE HUMANO A ASESOR

Corría el año 2014 en el que una etapa importante de mi vida estaba terminando, la universidad. Estudié mercadotecnia en la UNIVA en Guadalajara, una carrera fascinante y apasionante en la que decidí empaparme de todo lo posible mientras duraron mis estudios, con la completa intención de salir y comerme el mundo entero con mis estrategias de mercadotecnia o al menos eso creía.

Soy hijo único de una mamá soltera que al mismo tiempo es empresaria, tiene una empresa de uniformes industriales desde hace más de 20 años. Al ser su única opción (para su desgracia) mi madre pretendía que yo continuara con la empresa por los siglos de los siglos, pero yo antes le pedí que me dejara entrar en el mundo laboral una vez terminada mi carrera. Me advirtió, me aconsejó, me amenazó y todo lo posible para que no lo hiciera, pero su frase final fue “Adelante, ve y date de topes y puedes volver en un año, ya verás como están los sueldos y lo que es trabajar para alguien”

Ya con la bendición de mi madre, si es que así lo podemos llamar, decidí empezar a buscar trabajo como “El gran mercadólogo” y que me topo con los bajos sueldos y horarios laborales irreales. Era un Diciembre del 2014 y yo no sabía que iba a ser de mí empezando el año,  tenía una graduación de mi generación que me había decidido a organizar y ahí es donde entra el personaje principal de esta historia, Aldreen Rangel (ahora mi promotor) fue uno de mis maestros durante la carrera y por su gran carisma los compañeros de generación me pidieron invitarlo a la fiesta, cuando le llamé me preguntó “¿Qué estás haciendo actualmente?” le comenté que estaba buscando trabajo y me preguntó específicamente “¿Y a qué te has enfrentado?” Y fue ahí donde me quejé sin medidas de los sueldos y los horarios.

Fue ahí que él me sugirió acudir a una entrevista con él a lo que yo dije “No profe, de verdad muchas gracias pero yo no estudié para esto” y él me dijo que no tenía nada mejor que hacer (estábamos en la última semana del año) y pues tenía razón así que para mi suerte, decidí acudir a la entrevista.

Lo primero que dije cuando entré fue “Profe lo último que quiero es ventas, estoy harto de eso” el resto de la historia se vuelve una contradicción pero sigamos. Me preguntó que cuanto me veía ganando dentro de 5 años (o sea actualmente) y yo le dije que $15,000 a mis 25 años me parecían una excelente cantidad, como podrán leer no tenía idea de lo que era la vida. Aldreen me dijo que sí hacía lo que él me dijera iba a ganar esos $15,000 desde el primer momento, cosa que yo no creí. Pero el acuerdo en ese momento fue que haría lo que él me pidiera a la par que seguiría buscando trabajo a lo cual él accedió.

No cabrían las palabras en este texto para describirles la cara que puso mi madre al saber que su “Ve y date de topes” se convirtió el arranque de mi vida como asesor de seguros, simplemente no podía concebir lo que en ese momento parecía la peor decisión de mi vida.

Y así fue como empecé, con la promesa de ganar $15,000 pesos lo antes posible y con la idea de que a mis 31 años (10 años después) únicamente me dedicaría a desayunar, comer y jugar golf de acuerdo a las intenciones que tenía Aldreen para mí.

Al momento de firmar pasó, no solo 15 mil si no un poco más y la pregunta en ese momento de Aldreen fue “¿Quieres más?” mi respuesta es obvia y solo esperé nuevas instrucciones por parte de mi promotor. Las cosas fueron cayendo por su propio peso, las críticas por parte de mis amigos recién egresados, mi familia, mi madre y todos aquellos que en su momento me juzgaron de loco, hoy podría decirles con orgullo que muchos de ellos siguen siendo grandes amistades pero sobre todo mis clientes.

Esos añorados 15 mil pesos y de una manera muy humilde se los comparto, representarían mi quiebra total si los ganara. La carrera me dio la oportunidad de ver más allá de lo que yo mismo esperaba de mí, de conocer personas increíbles dentro y fuera de la industria, exigirme todos los días a mejorar, pero sobre todo de ayudar a las personas a través de mi trabajo, sin olvidar a ese “Gran mercadólogo” que sigo siendo pero con un enfoque diferente.

Esos años de jugar golf y dedicarme solo a comer aún no llegan pero estoy seguro que no tardan y los recibiré con los brazos abiertos.

Víctor García – Asesor Patrimonial en Seguros